Luz Marina Arias – Dynamic Games 2015

26ª Escuela de Teoría Económica del Instituto de Estudios Avanzados de la UHJ

La escuela de Jerusalén en teoría económica me ha dado una oportunidad única para aprender de profesores y alumnos de instituciones prestigiosas a nivel mundial. La experiencia me ha recordado la importancia tanto del diálogo internacional para el avance del conocimiento científico como de la correcta transmisión a los alumnos del gusto por el conocimiento. Así, vuelvo motivada y con nuevas ideas para mi investigación y para mis clases.

Los profesores Eric Maskin, Elchanan Ben-Porath y Drew Fudenberg lograron reunir a un conjunto de profesores de primer nivel de algunas de las universidades más destacadas del mundo, como Columbia, NYU, Harvard, UCL y la misma Universidad Hebrea de Jerusalén. Durante la escuela de verano nos han presentado la frontera actual del pensamiento económico en lo que se refiere a juegos dinámicos y compartido las preguntas importantes para las que todavía no tenemos respuesta, preguntas sobre las que algunos de ellos están investigando.

Aunque el enfoque de la escuela de verano es teórico, muchos de los temas que se han tratado ayudan a dar respuesta a preguntas de economía aplicada, e incluso son relevantes para los no economistas. Vale la pena subrayar dos temas. Primero, es conocido que los resultados de la teoría sobre la interacción estratégica entre agentes predicen menos cooperación entre agentes que la cooperación que se observa en estudios empíricos (e.g. experimentos). ¿Cómo explicar esta divergencia? En los estudios tradicionales de interacciones con información completa, en las que todos los agentes observan las acciones de los demás y tienen la misma información, se requiere introducir interacción infinita para generar cooperación. Sabemos ahora que también se pueden obtener resultados cooperativos cuando la interacción entre agentes es finita (es decir, con un término conocido), siempre y cuando exista información incompleta. A su vez, estudiar las interacciones de manera continua en vez de discreta lleva a un aumento en la reciprocidad. Dicho de otra manera, mientras más frecuentes son los encuentros entre agentes y menos tiempo transcurre entre interacciones, mayor es la posibilidad de observar reciprocidad en las estrategias de los agentes.

Un segundo tema es cómo alcanzan los agentes los llamados “equilibrios” predichos por la teoría. Un equilibrio de Nash es un conjunto de estrategias de las que ningún agente quiere desviarse dadas las estrategias de los demás: este es el concepto de equilibrio más utilizado en la teoría de juegos. Pero, ¿cómo llegan los agentes a esas estrategias de Nash? Los estudios recientes muestran que el observar en la práctica estrategias de Nash depende de cómo y cuánto aprenden los agentes durante la interacción. Por ejemplo, si se restringe el análisis a dinámicas de aprendizaje sencillas y generales, no existe una dinámica que lleve al equilibrio de Nash. Una dinámica sencilla es aquella que requiere de cierta actualización de creencias pero estas actualizaciones se dan como resultado de procesos cognitivos muy sencillos. En contraste, una dinámica compleja requiere de aprendizaje “racional’’ en tanto que las creencias se actualizan de forma Bayesiana: la expectativa del comportamiento futuro de los demás agentes incorpora toda la información que se ha obtenido de lo ya observado. Si el análisis permite dinámicas que requieren de mayor complejidad por parte de los agentes en el proceso de aprendizaje, sabemos que, si los agentes son lo suficientemente pacientes, existen dinámicas que estabilizan las estrategias de los agentes en el equilibrio de Nash.

Es claro que la teoría de juegos dialoga cada vez más con estudios empíricos y experimentales que buscan comprender mejor el comportamiento “real” de los agentes. Esto ha permitido que la teoría busque cada vez más explicar el comportamiento observado y no asumir habilidades cognitivas de los agentes que en ocasiones no se verifican en estudios empíricos.

El grupo de asistentes ha sido muy heterogéneo, en edad, intereses y origen. Unas dos terceras partes de los asistentes eran estudiantes de doctorado de universidades tanto europeas como estadounidenses. He podido conversar con estudiantes alemanes, italianos, belgas, chilenos, israelís, daneses y españoles, de universidades tan diversas como la Universidad de Tel Aviv, Yale, Harvard, Northwestern, Copenhagen, Mannheim, y el Instituto Universitario Europeo. La restante tercera parte constaba de profesores junior, estudiantes de maestría y de posdoctorado. Varios presentaron posters con sus investigaciones recientes lo cual permitió un mayor diálogo entre asistentes, y una retroalimentación más personal de los profesores a los alumnos.

Cabe mencionar que este año el número de mexicanos asistentes no pasó desapercibido. Estuvimos seis mexicanos, tres estudiantes del ITAM, uno de ellos aceptado ya al doctorado en economía en la universidad de Stanford, una profesora junior del Colmex, una estudiante de doctorado en Essex y yo, profesora junior en el CIDE. Y de estos seis asistentes mexicanos, tres estuvimos financiados por los Amigos Mexicanos de la UHJ con el apoyo generoso de Banorte.

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